clase 2 módulo 2
Cita de Julia Scocco en 29 de enero de 2026, 12:12hola! la última diapositiva de la clase me dio a entender que cuando quiero una nueva conducta, primero uso refuerzo continuo y cuando ya hace muchas repeticiones correctas lo paso a refuerzo intermitente con razón variable. puede ser así?
otras preguntas: a mi perrita no le gusta ser cepillada, pero como sabe que le doy un premio luego de dejarse hacerlo , hasta busca el momento para que se lo haga (además asocia la hora, luego del último paseo para quitar bien el pasto, los abrojos y etc). Esto sería refuerzo positivo? siento un poco de culpa, porque realmente no le gusta, se deja hacer por el premio, pero le es incómodo y a veces doloroso (lo hago para que no se le hagan nudos, sacarle el pasto y ramitas que se le pegan siempre, etc y de esa manera evitar tener que pelarla, cosa que no quiero)... eso puede dañar el vínculo?? porque la actividad en sí es un poco aversiva, pero con tal de recibir el premio ella lo soporta.
adopté hace 20 día otro perrito, me lo dieron pelado porque estaba lleno de pulgas, garrapatas, mugre y rastas cuando lo rescataron... es un caniche. tampoco le gusta mucho la idea del cepillo, pero quisiera acostumbrarlo para que no se le hagan nudos y no tener que pelarlo más... se deja hacer de todo, es re bueno, pero veo que mis métodos no son los recomendados... y él no enloquece por los premios como mi otra perrita... qué se aplica en estos casos? este refuerzo positivo está resultando... pero no quiero hacer cosas que dañen el vinculo que tengo con ellos.
gracias por las rtas!
hola! la última diapositiva de la clase me dio a entender que cuando quiero una nueva conducta, primero uso refuerzo continuo y cuando ya hace muchas repeticiones correctas lo paso a refuerzo intermitente con razón variable. puede ser así?
otras preguntas: a mi perrita no le gusta ser cepillada, pero como sabe que le doy un premio luego de dejarse hacerlo , hasta busca el momento para que se lo haga (además asocia la hora, luego del último paseo para quitar bien el pasto, los abrojos y etc). Esto sería refuerzo positivo? siento un poco de culpa, porque realmente no le gusta, se deja hacer por el premio, pero le es incómodo y a veces doloroso (lo hago para que no se le hagan nudos, sacarle el pasto y ramitas que se le pegan siempre, etc y de esa manera evitar tener que pelarla, cosa que no quiero)... eso puede dañar el vínculo?? porque la actividad en sí es un poco aversiva, pero con tal de recibir el premio ella lo soporta.
adopté hace 20 día otro perrito, me lo dieron pelado porque estaba lleno de pulgas, garrapatas, mugre y rastas cuando lo rescataron... es un caniche. tampoco le gusta mucho la idea del cepillo, pero quisiera acostumbrarlo para que no se le hagan nudos y no tener que pelarlo más... se deja hacer de todo, es re bueno, pero veo que mis métodos no son los recomendados... y él no enloquece por los premios como mi otra perrita... qué se aplica en estos casos? este refuerzo positivo está resultando... pero no quiero hacer cosas que dañen el vinculo que tengo con ellos.
gracias por las rtas!
Archivos subidos:Cita de Filosofía Animal en 23 de febrero de 2026, 15:09¡Hola Julia! 😊
Sí, es correcto lo que entendiste. Cuando queremos instaurar una conducta nueva, comenzamos con refuerzo continuo (reforzar cada repetición correcta) para que el aprendizaje sea claro y consistente. Una vez que la conducta está establecida, podemos pasar a un refuerzo intermitente, idealmente con razón variable, para aumentar su resistencia a la extinción y mantenerla en el tiempo.
Respecto al cepillado de tu perrita: si ella realiza la conducta (dejarse cepillar) y luego recibe algo que aumenta la probabilidad de que vuelva a hacerlo (el premio), estamos hablando de refuerzo positivo. Ahora bien, que sea refuerzo positivo no significa que la experiencia emocional sea necesariamente neutra o agradable. Si la situación es incómoda o dolorosa, puede haber un componente aversivo. En estos casos, más que preguntarnos si “daña el vínculo”, conviene evaluar su estado emocional: si anticipa el momento, se acerca voluntariamente y no intenta evitarlo activamente, probablemente la asociación general no sea negativa.
De todos modos, en función a lo visto en clase, lo ideal en procedimientos potencialmente aversivos es trabajar también desde el condicionamiento clásico, generando una respuesta emocional más positiva hacia el cepillo en sí (presentarlo, asociarlo a cosas agradables, trabajar de forma progresiva y respetando umbrales).
Con el nuevo perrito, especialmente considerando su historia, sería recomendable un trabajo más gradual: comenzar con exposiciones muy breves, reforzar tolerancias mínimas y priorizar que el estímulo no supere su umbral de incomodidad. Si el alimento no es altamente motivador, se puede evaluar qué otros reforzadores son significativos para él (contacto social, juego, descanso, etc.).
La clave es que el procedimiento no sea solo “se deja porque hay premio”, sino que progresivamente cambie la emoción asociada al cepillado.
¡Hola Julia! 😊
Sí, es correcto lo que entendiste. Cuando queremos instaurar una conducta nueva, comenzamos con refuerzo continuo (reforzar cada repetición correcta) para que el aprendizaje sea claro y consistente. Una vez que la conducta está establecida, podemos pasar a un refuerzo intermitente, idealmente con razón variable, para aumentar su resistencia a la extinción y mantenerla en el tiempo.
Respecto al cepillado de tu perrita: si ella realiza la conducta (dejarse cepillar) y luego recibe algo que aumenta la probabilidad de que vuelva a hacerlo (el premio), estamos hablando de refuerzo positivo. Ahora bien, que sea refuerzo positivo no significa que la experiencia emocional sea necesariamente neutra o agradable. Si la situación es incómoda o dolorosa, puede haber un componente aversivo. En estos casos, más que preguntarnos si “daña el vínculo”, conviene evaluar su estado emocional: si anticipa el momento, se acerca voluntariamente y no intenta evitarlo activamente, probablemente la asociación general no sea negativa.
De todos modos, en función a lo visto en clase, lo ideal en procedimientos potencialmente aversivos es trabajar también desde el condicionamiento clásico, generando una respuesta emocional más positiva hacia el cepillo en sí (presentarlo, asociarlo a cosas agradables, trabajar de forma progresiva y respetando umbrales).
Con el nuevo perrito, especialmente considerando su historia, sería recomendable un trabajo más gradual: comenzar con exposiciones muy breves, reforzar tolerancias mínimas y priorizar que el estímulo no supere su umbral de incomodidad. Si el alimento no es altamente motivador, se puede evaluar qué otros reforzadores son significativos para él (contacto social, juego, descanso, etc.).
La clave es que el procedimiento no sea solo “se deja porque hay premio”, sino que progresivamente cambie la emoción asociada al cepillado.


